DESDE HACE un tiempo noto que yo, tan necesitada de agradecer a esta existencia la oportunidad que me ha dado, solo puedo agradecerlo en abstracto, con los ojos meramente posados en el infinito, pues vivo además en un planeta que no conozco ni quiero conocer, salvo los setenta metros cuadrados de Maracaná: basta que piense en personas reales o lugares existentes, en vida de verdad o gentes de carne y hueso, y mi primera reacción es negativa, mi cerebro rechaza y se recluye, noto desde hace unos años que me repele cualquier tipo de realidad: ¡viva la humanidad si me libráis de los humanos y viva el Planeta si me ahorráis su territorio!