Diciembre 2020

EN MI obsesión por encontrar elementos que calafateen un poco este diario, que tiende tanto al bazar desastre, voy descubriendo uno de sus conectores: este diario tiene que reflejar la lucha entre la herbívora ilustrada/cristiana que llevo dentro y la carnívora ególatra que también soy, una lucha que también está librando la humanidad entre la tendencia capitalista a correr cada vez más y la tendencia ecologista a dejar de correr. El elemento positivo/optimista de mi diario es que, frente a aquellos que sostienen que la tendencia a la agresión o a la voluntad de poder es biológica, yo sostengo que es solo cultural y, por tanto, podemos cambiarla, si bien a menos ritmo del que aventuran quienes son todavía más optimistas que yo. Estamos en una carrera por bajar la velocidad: ¿conseguiremos un aumento de empatía suficiente como para salvar a la humanidad antes de que la falta de empatía acabe con ella?