Marzo 2019


LA CULTURA puede hacer estragos en las personas calmadas, pero no creo que haga ninguno en personas como yo, agobiadas por la ansiedad, presas de un interior donde le picotean minuciosos los pájaros carpintero. Lo que más sorprende de mí es que, a pesar de mis continuos cambios de opinión y mis continuas destrucciones de blogs, siempre regreso a mí mismo: siempre vuelvo al mismo blog. Supongo que ensayo destrucciones para fingir movimiento o para hacerme creer que he salido de mis cuevas de Tora Bora, pero no. Siempre estoy en el mismo sitio. Parece que mi destino consiste en cavar dentro de mí: una manera de destruirse tan bella como cualquiera.