FUI AL super, compré seis lechugas, tres kilos de tomate, tres kilos de pepinos y dos kilos de cebollas blancas, todo para la ensalada, y volví a pensar que soy vegetariana al 95%, pues no ingiero más que frutas, verduras y legumbres, con el apoyo esporádico de algún poco de pollo, lomo, salmón o atún. Sin embargo, no soy vegetariana, me refiero a vegetariana política, porque siempre he considerado que los vegetarianos ocultan un supremacismo de los animales sobre las plantas. Alguna vez me he encontrado con vegetarianos muy inteligentes que me hacen ver el asunto no por el lado de "las plantas no tienen ojos ni sistema nervioso y por tanto no sufren", que enciende todas mis alarmas, sino por el lado del desastre ecológico que supone la ganadería intensiva, lo que provoca que consigan convencerme en el momento, pero apenas regreso a casa me pongo de nuevo de parte de las lechugas, con gran contradicción por mi parte, pues no existe persona más lechugófaga que yo.